WWF hace un llamado para terminar con la deforestación ilegal en la Amazonía brasileña | WWF

WWF hace un llamado para terminar con la deforestación ilegal en la Amazonía brasileña



Posted on 19 noviembre 2019
Deforestación en Brasil
© Araquém Alcântara / WWF_Brazil

Sao Paulo, 18 de noviembre de 2019–  Los datos publicados hoy por el Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil (INPE) muestran que la deforestación destruyó 976,200 hectáreas (9,762 km2) de bosques de la Amazonía brasileña entre agosto de 2018 y julio de 2019, lo que significa un aumento del 30% en comparación con el mismo período en el año anterior.
 

La tasa de deforestación es la más alta desde 2008 y el aumento porcentual es el tercero más alto, superado sólo por los aumentos de 1995 (95%) y 1998 (31%). Esto representa un aumento del 50% en comparación con el promedio de los últimos 10 años.
 

"Los datos confirman lo que los sistemas independientes ya han señalado: la deforestación en la Amazonía brasileña se ha disparado y, a menos que el gobierno federal cambie profundamente su postura sobre el tema, puede crecer aún más el próximo año, lo que representaría un retroceso de 30 años en el país respecto a la protección de la Amazonia", dice Mauricio Voivodic, el director ejecutivo de WWF Brasil. “Es inaceptable que continúe la destrucción de la Amazonia brasileña. Nuestra postura es clara: cero deforestación ahora”.
 

Además de degradar o retirar las áreas protegidas para permitir la minería en tierras indígenas y facilitar el acaparamiento de tierras, el Ministerio de Medio Ambiente de Brasil emitió la menor cantidad de multas por deforestación desde el año 2000. Las políticas actuales han resultado en una mayor invasión de áreas públicas y una mayor deforestación en las privadas, en violación del Código Forestal.
 

"Los datos publicados hoy por el Programa Brasileño de Monitoreo de Bosques Satelitales del Amazonas (PRODES) deberían servir como una advertencia para toda la comunidad internacional y todos los ciudadanos brasileños, ya que la destrucción de la Amazonía implica riesgos importantes para Brasil y todo el planeta", dice Voivodic. "¿Quién gana con esto? Los pueblos indígenas, los habitantes de los ríos u otros residentes tradicionales de la región que ven a los madereros robar sus tierras definitivamente no se benefician. Tampoco los agricultores, que sufrirán una disminución de las lluvias, una consecuencia natural de la deforestación en la Amazonía. Ya no podemos tolerar la ilegalidad en la región".
 

El impacto de la deforestación desenfrenado se siente en las áreas protegidas, tierras indígenas y territorios de comunidades tradicionales, así como a nivel mundial, por medio de los recientes incendios forestales. Para proteger sus hogares, las comunidades que habitan los bosques han creado los "Guardianes del Bosque" para organizar la vigilancia y la protección fronteriza. Sin embargo, sus equipos de vigilancia han sufrido un ataque intenso. A principios de este mes, un líder indígena joven, Paulo Paulino Guajajara, fue asesinado en un enfrentamiento con agricultores en la Tierra indígenaArariboia en Maranhão.
 

La moratoria de la soja está en riesgo
 

La publicación de los datos del INPE llega en un momento en que se han cancelado las medidas que históricamente han ayudado prevenir la expansión agrícola en el bosque. Hace una semana, se revocó la Zonificación Agroecológica de la Caña de Azúcar, marcando la apertura del crédito público subsidiado para financiar plantaciones en áreas recientemente deforestadas en la Amazonía. Además, varios funcionarios del gobierno federal han dicho que tomarán medidas para poner fin a la moratoria de la soja en el Amazonas, lo que podría aumentar aún más la deforestación. Un compromiso privado de los principales compradores de soya acordado en 2006, la Moratoria de Soya, prohíbe el comercio de granos sembrados en áreas recientemente deforestadas. Entre 2009 y 2018, la moratoria contribuyó a una disminución significativa de la deforestación en Brasil de casi 85%. Mientras tanto, la superficie de soya en la Amazonía se cuadruplicó, de 1,14 millones de hectáreas en 2006-07 a 4,66 millones de hectáreas en 2017-18, y el 98.6% de esta expansión se produjo en pastizales que ya estaban despejadas, según la Asociación Brasileña de Industrias de aceites vegetales (Abiove).
 

Al reorientar la expansión a áreas que ya estaban abiertas y frecuentemente degradadas, la moratoria de la soja es evidencia de que es posible conciliar la expansión de la producción y la protección de los ecosistemas y sus servicios.
 

"Bajo este contexto, es crítico que las compañías internacionales de compra de soja, las instituciones financieras y otros actores busquen apoyar a las compañías brasileñas comprometidas a la Moratoria de la Soya, así como a la sociedad civil y otros sectores en la búsqueda de soluciones de emergencia que finalmente puedan prevenir el boicot a la producción sostenible de soja del país y los impactos en nuestra economía", dice Voivodic.
 

La Amazonía viva
 

La ciencia muestra que la selva amazónica desempeña un papel fundamental en el suministro de agua limpia para las ciudades y los negocios agropecuarios. La ciencia también nos dice que nos acercamos cada vez más al punto de inflexión desde el cual el bosque puede convertirse en una sabana grande, con graves consecuencias para el país y el planeta. La deforestación tiene consecuencias irreparables para la Amazonía: las especies pierden su hábitat y corren el riesgo de la extinción, especialmente en regiones con un alto grado de endemismo. La rica biodiversidad de la región ya está en peligro debido a la deforestación generada por actividades de bajo valor por cada hectárea, las cuales no aumentan la calidad de vida de las poblaciones locales: varios estudios han demostrado que los municipios amazónicos con la tasa de deforestación más alta también tienen un índice de desarrollo humano (IDH) más bajo.
 

El año 2019 en Brasil ha sido marcado por graves incidentes ambientales, a través de la deconstrucción de políticas e instrumentos de gobernanza climática y ambiental, y la falta de transparencia y respeto por la sociedad civil. Además del peligro que representa para los brasileños y los riesgos para el agua y la seguridad alimentaria, la pérdida de las selvas tropicales de Brasil es una amenaza para todo el mundo. Varios estudios recientes han demostrado que sin el bosque, la temperatura en la Amazonía podría aumentar hasta 4.5 ° C, lo que afectaría el clima de todo el planeta.
 

Como las tres cuartas partes de las emisiones de gases de efecto invernadero de Brasil provienen de la agricultura y el uso de la tierra, es vital que todos los países que trabajan para el éxito del Acuerdo de París alienten al país a aceptar e implementar políticas que reconozcan la urgencia de la actual crisis climática. La ruta de degradación ambiental elegida por el gobierno amenaza con eliminar cualquier posibilidad global de limitar el aumento de la temperatura a 1.5 ° C, como lo propone el Acuerdo de París.
 

Deforestación en Brasil
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