Ballenas amenazadas: Japón anuncia que retomará cacería comercial | WWF

Ballenas amenazadas: Japón anuncia que retomará cacería comercial

Posted on
15 enero 2019


 
  • La denominada caza científica de Japón superó las 16,000 ballenas muertas desde 1987
  • Rechazo a acuerdos internacionales es un golpe y un grave precedente para la conservación de los océanos, según especialistas
 
A pesar de los esfuerzos de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) por regular la caza de ballenas, desde 1946, las poblaciones de estos cetáceos han seguido disminuyendo por el incumplimiento de las cuotas establecidas para los países balleneros. Esto ha llevado a descensos catastróficos en las poblaciones de diversas especies de ballenas.
 
Marchas y contramarchas
 
“Para revertir el daño, en 1982 los estados miembros de la CBI adoptaron la moratoria sobre la caza comercial de ballenas, instaurada formalmente en 1986” señala Aimee Leslie, directora del Programa Marino en WWF Perú. “Alrededor del mundo celebraron el éxito de la campaña "salvemos las ballenas”, pero a pesar de esta decisión histórica, Japón, Noruega e Islandia decidieron seguir con la caza de ballenas”, continúa la experta.
 
Fue así que Noruega presentó una objeción a la moratoria, mientras que Islandia abandonó la CBI, solo para regresar con una cuestionada reserva a la moratoria en 2002. Japón también presentó una objeción a la moratoria, pero luego retiró la objeción y comenzó a cazar ballenas con el argumento de estar haciendo ciencia. Esto debido a que el artículo VIII de la convención permite la caza con fines científicos (recordemos que el convenio fue escrito en los años cuarenta, cuando no existía la tecnología actual) y los países miembros de la CBI no han logrado los votos necesarios para eliminar dicho artículo, dado que muchos países africanos, caribeños, y asiáticos apoyan la causa nipona. Un notorio ejemplo es Mongolia, país que apoya la caza de ballenas en la CBI, aún sin tener costa ni relación directa con la actividad.
 
Según Leslie, “desde 1987, los programas de caza científica de Japón han causado la muerte de más de 16,000 animales”. Esto, pese a la protesta internacional sobre la base de que no hay necesidad de matar ballenas para la ciencia. Incluso una sentencia de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en 2014 indicó que “el programa de caza de ballenas de Japón en la Antártida (JARPA II) no está en conformidad con las tres disposiciones del Convenio Internacional para la Regulación de la Caza de Ballenas”, pero aún así, Japón continuó la caza bajo un nuevo programa llamado NEWREP-A, con el único propósito de abolir la prohibición.
 
Desde que se implementó la moratoria, el Gobierno de Japón también ha solicitado cuotas a la CBI para hacer una caza a “pequeña escala” en sus costas. Esta propuesta llevaba el nombre de "Small Type Coastal Whaling (STCW)" y fue presentada por 30 años ante la CBI para obtener la aprobación para la caza de ballenas minke y otras ballenas pequeñas en costas niponas. Pero una y otra vez, la CBI rechazó dichas propuestas, debido a su naturaleza comercial. Además, existen serias preocupaciones con respecto a la sostenibilidad de dicha caza, porque existe una población de ballenas minke en peligro de extinción conocida como J-stock, que se vería afectada por estas actividades y ya está en riesgo por los altos niveles de captura incidental en Japón, Corea del Sur y Corea del Norte.
 
Nefasto precedente
 
La decisión de Japón de retirarse de la CBI y reanudar la caza comercial de ballenas en sus aguas costeras a partir de 2019 es una bofetada a los 89 estados miembros de la CBI y debe ser recibida con indignación internacional. En primer lugar, establece un precedente extremadamente peligroso no solo para que otras naciones balleneras sigan sus pasos, sino también para todos los demás acuerdos internacionales. 
 
“En WWF, la organización mundial de conservación, estamos consternados por la decisión de Japón. ¿Qué mundo dejaríamos a nuestros hijos si, en cualquier momento en que un gobierno no esté de acuerdo con una decisión acordada internacional y democráticamente para proteger los recursos compartidos del mundo, decide rechazarla e involucrarse en actividades insostenibles de todos modos?”, argumenta Leslie.
 
Al desconocer el único acuerdo internacional que supervisa las actividades de caza de ballenas, Japón está dando la espalda a los compromisos democráticos de la CBI cuyo objetivo es conservar y manejar las poblaciones de ballenas en todo el mundo.
 
Por ello, “hemos hecho un llamado para que Japón respete los acuerdos internacionales y los esfuerzos mundiales de conservación y permanezca  como miembro de la CBI”, señala la especialista de WWF. Esta decisión de interponer intereses comerciales e insostenibles por encima de los esfuerzos mundiales de conservación llega en un momento en que todas las especies de ballenas del mundo están bajo una amenaza sin precedentes, por la captura incidental (el enredo en artes de pesca), colisiones con transporte marítimo, el ruido intraocéanico, la contaminación química y por plásticos, así como debido al cambio climático.
 
Ballenas en el Perú
 
Con más de 30 especies registradas, el mar peruano es considerado uno de los lugares con mayor diversidad y densidad de cetáceos en el mundo, y aunque aquí la caza de ballenas no es una amenaza, el Perú sí es uno de los países con mayor tasa de captura incidental de mamíferos marinos. En 2018 hubo diversos reportes de ballenas enredadas en mallas de pesca, lo que muchas veces termina con individuos mutilados, o peor aún muertos. “Por eso, es necesario que tomemos todos los esfuerzos posibles para proteger a las ballenas alrededor del mundo, sea en Japón o en Perú”, concluyó Leslie.