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Raúl Bello: una historia de conservación en Madre de Dios que hoy suma a la Meta 30x30
La Meta 30x30 busca conservar al menos el 30% del planeta para 2030. Alcanzarla depende de historias como la de Raúl Bello, cuya labor de conservación en Madre de Dios hoy aporta a este compromiso global.
Raúl Bello, desde niño, tuvo una fuerte conexión con la naturaleza. Disfrutaba ver los documentales de Alejandro Guerrero sobre Tambopata, visitar zoológicos y explorar la montaña cuando visitaba a sus abuelos en la sierra. Esa curiosidad lo llevó a estudiar biología y a recorrer un largo camino que lo convirtió en uno de los guardianes del corredor biológico de la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional de Tambopata.
Durante sus primeros años en la conservación, aprendió sobre manejo de fauna en zoológicos de Perú y Brasil y en el 2008 llegó a Madre de Dios para quedarse. En sus inicios se destaca su liderazgo en el centro de rescate de la concesión de ecoturismo Taricaya Eco Reserve, área también reconocida como aportante a la meta 30x30.
© Vico Mendez / WWF-Perú
“Recuerdo que tenían el deseo de reinsertar monos maquisapa en el bosque. Estos animales dejaron de avistarse por el sector de Río Bajo de Madre de Dios hace mucho tiempo, sin duda era un gran reto que estaba dispuesto a asumir”, menciona Raúl.
Como parte del proceso de reinserción de la especie, realizó investigaciones científicas para identificar si los monos se adaptaban al hábitat y cómo se desplazaban en el bosque. Durante ese seguimiento, descubrió un área del bosque amenazada por la tala y la minería ilegal, ubicada entre la concesión Taricaya Eco Reserve y la Reserva Nacional Tambopata. Este espacio no tenía dueño y resultaba clave para la conectividad de la vida silvestre.
Como Raúl indica, “los monos me permitieron llegar a este lugar y solicitarlo como concesión de conservación para proteger a la vida silvestre en el corredor biológico de Tambopata”.
© Vico Mendez / WWF-Perú
Tres años después, en 2017, Raúl se despide de Taricaya, al lograr la titularidad de la concesión, y la nombra Estación Biológica Kawsay. Las primeras actividades fueron el linderamiento del área y el marcado de trochas para asegurar la tranquilidad de los monos reinsertados. Desde entonces, gracias al monitoreo y a la presencia constante en el área, no se registran actividades ilegales dentro de Kawsay.
La estación biológica centra su trabajo en la investigación científica y el monitoreo de la fauna y la flora. Los trabajos de investigación realizados en Kawsay han contribuido al descubrimiento de 9 nuevas especies para la ciencia, incluyendo escarabajos acuáticos, mosquitas que viven en simbiosis con tarántulas y parásitos de murciélagos, y muy pronto publicará nuevas especies de cucarachas.
Además, cada año, otorga más de 15 becas para ganar experiencia de campo y realizar sus primeras investigaciones científicas a estudiantes peruanos. Entre los estudios recientes se destacan investigaciones sobre la dieta de monos arañas reintroducidos en época seca y la diversidad de escarabajos asociada a estos primates.
Es importante resaltar, que uno de los principales resultados de La Estación Biológica Kawsay ha sido el seguimiento de la población reintroducida de monos maquisapa. Entre 2014 y 2026, a partir de un grupo inicial de 8 individuos reinsertados por Taricaya Eco Reserve, Raúl ha registrado más de 26 nacimientos naturales en el bosque.
La estación biológica también recibe a visitantes que desean vivir una experiencia vivencial de conservación. Estas personas no poseen experiencia previa, no tienen límite de edad y su fin es ayudar a las tareas diarias de la estación. Por año, alrededor de 100 personas de diversas partes del mundo adquieren estos paquetes vivenciales y visitan el bosque tropical amazónico, permitiendo la sostenibilidad de Kawsay.
© Vico Mendez / WWF-Perú
Recientemente la concesión de conservación Kawsay ha sido reportada como Otras Medidas Eficaces de Conservación Basadas en Áreas (OMEC), visibilizando así el trabajo de conservación que se viene realizando desde el 2017 en 172 hectáreas de bosque.
“Este reconocimiento visualiza que estamos haciendo las cosas bien, nos permite buscar más fondos y apoyar la meta global 30x30”, comenta Raúl. La meta 30x30 es un compromiso internacional entre 196 países, incluido el Perú, para conservar y gestionar eficazmente al menos el 30% de las zonas terrestres, de aguas continentales, costeras y marinas del planeta antes del 2030.
Esta área se destaca por sus investigaciones científicas, por el monitoreo de fauna y flora y por ser parte del ecosistema frágil Sandoval, según el Decreto Supremo N.° 007-2020-MINAGRI. Raúl, pionero de la conservación en Madre de Dios, demuestra que las pequeñas acciones locales tienen un impacto global.
© Vico Mendez / WWF-Perú