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WWF: La entrada en vigor del Tratado de Alta Mar inaugura una nueva era de gobernanza oceánica
Al convertirse el tratado histórico en derecho internacional, WWF insta a los gobiernos, a las industrias oceánicas y a la comunidad científica a trabajar juntos para garantizar su éxito.
WWF celebra la entrada en vigor del Tratado de Alta Mar como un faro de esperanza para el océano y la salud del planeta. El tratado, cuya elaboración tomó casi dos décadas, proporciona un nuevo marco para ayudar a proteger y gestionar los dos tercios del océano que se encuentran más allá de la jurisdicción nacional.
Kurt Holle, director de país de WWF Perú, declaró:
“Celebramos la entrada en vigor del Tratado de Alta Mar, un hito histórico que fortalecerá la gobernanza y la conservación de los océanos. Este avance impulsará la meta global 30×30 y respaldará iniciativas como el Corredor Azul del Pacífico Oriental, al permitir la implementación de herramientas más efectivas para la conservación de los corredores migratorios de las ballenas, especies clave en la lucha contra el cambio climático e indicadoras de la salud del mar. Proteger los océanos de alta mar contribuirá a asegurar ecosistemas resilientes y un futuro sostenible para las comunidades locales y las economías costeras, cuyo bienestar depende directamente del océano.”
El Tratado de Alta Mar, también conocido como el acuerdo sobre la Biodiversidad más allá de la Jurisdicción Nacional (BBNJ, por sus siglas en inglés), fue adoptado en junio de 2023 y alcanzó en septiembre de 2025 el umbral de 60 ratificaciones necesario para permitir su entrada en vigor en enero de 2026. Actualmente ha sido ratificado por más de 80 países y se espera que la primera Conferencia de las Partes, o “COP”, se celebre a finales de este año. El tratado establece un mecanismo jurídicamente vinculante que permite designar redes de áreas marinas protegidas (AMP), un paso esencial para alcanzar el objetivo mundial de proteger el 30% del océano para 2030, tal como se acordó en el Marco Mundial de la Biodiversidad. En la actualidad, poco más del 1% de la alta mar está protegida, pese a su importancia para la salud del planeta y de las personas, así como para la economía.
Los impactos sobre la vida oceánica derivados de la sobrepesca y de prácticas pesqueras destructivas, el transporte marítimo, la contaminación, el cambio climático y amenazas emergentes como la minería en el fondo marino profundo son problemas que no pueden resolverse por un solo país ni por un único organismo de gestión sectorial, sino que requieren un enfoque integral, y ahí es donde entra en juego el Tratado de Alta Mar. Además de permitir el establecimiento de AMP acordadas a nivel mundial, el tratado refuerza los requisitos de las evaluaciones de impacto ambiental para actividades marinas planificadas con posibles efectos ecológicos, incluidas la pesca, el transporte marítimo, el tendido de cables y la extracción de recursos, y mejora la transparencia y fomenta la cooperación científica. También exige el reparto justo y equitativo de los beneficios derivados de los recursos genéticos marinos.
Jessica Battle, experta sénior global en gobernanza y políticas oceánicas de WWF, afirmó:
“Ha llegado el momento de que todos los Estados y usuarios del océano colaboren de verdad para salvaguardarlo: solo colocando la salud del océano en el centro de la pesca, el transporte marítimo y otros usos del mar se conservarán la vida marina y los servicios ecosistémicos para las generaciones futuras. Ahora las industrias oceánicas deben trabajar junto con expertos en biodiversidad para integrar el asesoramiento científico en la toma de decisiones sobre niveles y métodos de pesca y rutas de navegación, por ejemplo, para garantizar que la vida marina pueda prosperar. En WWF estamos encantados de ver cómo el tratado cobra vida y estamos listos para trabajar con todas las partes interesadas para asegurar que se cumpla su objetivo.”
La alta mar es vital para la biodiversidad, la seguridad alimentaria y la economía mundial, ya que sustenta importantes pesquerías y el transporte marítimo global. Proteger el océano también es fundamental para la estabilidad climática. El océano ha mitigado los impactos del cambio climático al absorber alrededor del 90% del exceso de calor generado por las emisiones de gases de efecto invernadero y el 25% de las emisiones de dióxido de carbono.