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El Batancito de Ñoma se convierte en la primera OMEC reportada en Piura

  • Este reconocimiento pone en valor el esfuerzo del caserío de Ñoma, que desde más de una década protege un bosque fundamental para el abastecimiento de agua y la conservación de la biodiversidad en la región Piura. 

  • Las OMEC permiten reconocer iniciativas de conservación que, sin ser áreas naturales protegidas, generan resultados efectivos y sostenidos para la biodiversidad, visibilizando el compromiso de comunidades, organizaciones y otros actores que protegen valiosos ecosistemas para las generaciones presentes y futuras. 

  • Según el Ministerio del Ambiente (MINAM), Perú a la fecha, conserva y gestiona eficazmente el 19.18% de la superficie terrestre y de aguas continentales y el 7.89% de superficie marina. 

En las montañas del distrito de Santo Domingo, provincia de Morropón, en Piura, el caserío de Ñoma celebra un nuevo hito para la conservación. El Área de Conservación Ambiental (ACA) El Batancito de Ñoma ha sido reportada como Otra Medida Efectiva de Conservación Basada en Áreas (OMEC), incorporándose al compromiso global de proteger la biodiversidad mediante iniciativas lideradas por actores distintos a las áreas naturales protegidas. 

Ubicada entre los 1,950 y 3,200 metros sobre el nivel del mar, el área protege 391.35 hectáreas de bosques montanos húmedos y ecosistemas asociados, fundamentales para la regulación hídrica de la cuenca del río Piura. Además de albergar una importante diversidad de flora y fauna, el bosque es el lugar donde nacen las fuentes de agua que abastecen al caserío  de Ñoma y a poblaciones ubicadas aguas abajo. 

© WWF-Perú

Para Benjamín Nima Espinoza, presidente de la Asociación para la Protección del Bosque El Batancito de Ñoma, este reconocimiento representa el resultado de años de esfuerzo colectivo. "Estamos muy emocionados porque este reconocimiento nos motiva a seguir cuidando nuestro bosque. La comunidad ha trabajado unida para protegerlo y ahora sentimos que vendrán más oportunidades para fortalecer la conservación, la reforestación y el desarrollo de nuestra zona", señaló. 

Una historia de organización para proteger el agua 

Hace poco más de una década, el panorama era distinto. La tala indiscriminada comenzaba a degradar el bosque y los pobladores empezaron a notar una disminución en la disponibilidad de agua. 

Frente a esta situación, en 2013 un grupo de comuneros decidió organizarse para proteger el territorio. Crearon la Asociación para la Protección del Bosque El Batancito de Ñoma y comenzaron labores voluntarias de vigilancia y reforestación. Ese proceso permitió que en 2020 el bosque fuera reconocido oficialmente como Área de Conservación Ambiental por la Municipalidad Provincial de Morropón Chulucanas. 

Benjamín Nima recuerda que al inicio no todos comprendían la importancia de conservar el bosque. 

"Lo más difícil fue convencer a la propia comunidad. Antes muchos no le daban importancia, pero cuando vieron que el agua comenzaba a disminuir entendieron que debíamos proteger el bosque. Hoy todos participan en su cuidado y ese cambio de conciencia ha sido nuestro mayor logro", afirmó. 

© WWF-Perú

Conservación que protege biodiversidad y genera oportunidades 

El Batancito de Ñoma alberga bosques relictos de neblina que conservan más de 120 especies de flora, siendo la quina una de las más emblemáticas, además de aves, mamíferos y especies endémicas y amenazadas de importancia para la conservación en el norte del país. 

En los últimos años, la comunidad también ha impulsado acciones de restauración mediante la siembra de miles de plantones de especies nativas como aliso y quina, con el apoyo de organizaciones aliadas y autoridades locales. Paralelamente, realiza mingas para mantener los caminos, proteger las fuentes de agua y fortalecer la vigilancia del área. 

El bosque también posee un importante potencial para el turismo de naturaleza. En su interior existen al menos diez cataratas permanentes que atraen visitantes, universidades e investigadores, generando ingresos complementarios para las familias de Ñoma y promoviendo el desarrollo de iniciativas de turismo comunitario. 

© WWF-Perú

Un ejemplo para otras iniciativas de conservación 

Con este reconocimiento como OMEC, la comunidad espera fortalecer la gestión del área, acceder a mayores oportunidades de cooperación y continuar consolidando un modelo de conservación basado en la participación local. 

"Invitamos a otras comunidades, instituciones y organizaciones a seguir apostando por la conservación. Es un proceso largo, pero vale la pena. Hoy nos sentimos orgullosos de que este reconocimiento sea para toda nuestra comunidad y esperamos que sirva de ejemplo para que más personas protejan sus bosques", concluyó Benjamín Nima. 

Asimismo, el Perú suma 15 OMEC reportadas, fortaleciendo su contribución a la Meta Global 30x30 del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal, mediante la cual 196 países, incluido el Perú, se comprometieron a conservar y gestionar eficazmente al menos el 30 % de las áreas terrestres, de aguas continentales, costeras y marinas del planeta al 2030.

© WWF-Perú

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