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Tuta vuelve al Perú: la ballena jorobada que revela por primera vez su ruta migratoria completa desde nuestras costas

  • La ballena jorobada, protagonista del primer marcaje satelital de esta especie realizado en el país, completó un recorrido de más de 300 días entre el Perú y la Antártida. Su retorno refuerza la importancia de proteger las rutas migratorias y contar con reglas claras para el avistamiento de cetáceos. 

  • A lo largo de sus rutas migratorias, las ballenas enfrentan amenazas como el enmallamiento en artes de pesca, las colisiones con embarcaciones y las malas prácticas de avistamiento. Protegerlas requiere reducir estos riesgos y promover una coexistencia responsable con la actividad humana. 

  • En el Perú, según el IMARPE, el 21% de los varamientos de ballenas registrados entre 1997 y 2024 estuvo relacionado con enmallamientos, una cifra que muestra la dimensión de una amenaza que puede acompañar a estos animales a lo largo de sus rutas migratorias. 

Tuta está de vuelta. Más de 300 días después de haber sido marcada satelitalmente en aguas del norte del Perú, la ballena jorobada regresó a nuestras costas tras completar un extraordinario viaje de ida y vuelta de más de 11,000 kilómetros hasta la península Antártida. 

Su viaje constituye un hito para la investigación de las ballenas jorobadas en el Perú. El marcaje satelital, realizado en noviembre de 2025, permitió seguir por primera vez desde nuestro país el desplazamiento de una ballena jorobada a lo largo de miles de kilómetros y conocer mejor la conexión entre las aguas peruanas y las zonas de alimentación antárticas. 

La campaña de marcaje fue posible gracias al trabajo coordinado entre el Instituto del Mar del Perú (IMARPE) y el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (SERNANP), en colaboración con WWF Perú, CETALAB Chile y MarEcoTel. Los datos obtenidos contribuyen a identificar amenazas, proteger corredores migratorios y fortalecer las estrategias de conservación marina. 

© WWF-Perú

El recorrido de Tuta permite dimensionar los desafíos de una especie que realiza enormes migraciones a través del océano. En estas rutas, las ballenas jorobadas están expuestas a amenazas como el enmallamiento en artes de pesca, las colisiones con buques mercantes, el ruido submarino, el turismo no regulado y la contaminación. 

“La llegada de las ballenas jorobadas representa una gran oportunidad para el turismo de avistamiento y para las comunidades costeras del norte del país, pero también implica una responsabilidad. Necesitamos avanzar hacia un marco normativo que ordene el avistamiento responsable de cetáceos, establezca reglas claras para los operadores y fortalezca la fiscalización. El objetivo es que el turismo sea un aliado de la conservación y que podamos disfrutar de estas especies sin alterar su comportamiento ni poner en riesgo su bienestar”, manifestó Piero Uceda, oficial Asociado de Mecanismos de Conservación para la Conectividad de WWF Perú. 

Una ruta que no conoce fronteras 

"El viaje de Tuta demuestra que proteger a la ballena jorobada, y otros cetáceos, exige cooperación más allá de las fronteras, dado su enorme ámbito de hogar. Nos convoca a articular esfuerzos entre los países de su ruta de navegación, alimentación y reproducción, para asegurar juntos su supervivencia en el Corredor del Pacífico Oriental", señala Yacqueline Montecinos, coordinadora de la iniciativa de WWF Corredor Azul del Pacífico Oriental. 

La historia de Tuta también trasciende al Perú. Su viaje hacia el sur la llevó por aguas de Chile hasta alcanzar la Antártida, demostrando cómo las ballenas conectan ecosistemas que trascienden las fronteras de un solo país. Esta ruta forma parte del Corredor Azul del Pacífico Oriental, una iniciativa regional de WWF busca promover la cooperación entre los países para proteger las rutas migratorias de las grandes ballenas y reducir las amenazas que enfrentan a lo largo de su recorrido. 

© Alessandro Sgro / WWF 

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