Expedición Marañón 2017: La Bitácora del viaje | WWF

Expedición Marañón 2017: La Bitácora del viaje



Posted on 20 julio 2017
Expedición Marañón 2017
Los biólogos Elizabeth Campbell de Pro Delphinus y José Luis Mena, Director de Ciencias de WWF Perú, les explican a los reporteros que nos acompañaron sobre los alcances de la expedición.
© Sebastián Castañeda / WWF Perú
Martes 20 de junio,
3:30 p.m.

Hemos llegado al puerto Abel Guerra de la ciudad de Yurimaguas, la Perla del Huallaga, para conocer la motonave Wachito I, nuestro hogar durante los próximos días. Iniciamos mañana oficialmente la Expedición Marañón 2017 organizada por Pro Delphinus y WWF Perú. El objetivo de este esfuerzo científico es hacer una primera estimación de la abundancia de las dos especies de delfines que habitan los ríos Huallaga y Marañón y recoger muestras de ADN que confirmen su presencia en los ambientes acuáticos que vamos a recorrer.

4:00 p.m.

Los biólogos Elizabeth Campbell de Pro Delphinus y José Luis Mena, Director de Ciencias de WWF Perú, les explican a los reporteros que nos acompañaron sobre los alcances de la expedición. “Se trata de la primera evaluación que se hace en esta parte de Loreto, comentó Mena, estamos muy entusiasmados con este recorrido de más de 300 kilómetros por los ríos Huallaga y Marañón”.

4:25 p.m.

Elizabeth Campbell de Pro Delphinus agregó que son las dos especies de delfines que habitan la Amazonia peruana: el bufeo rosado o colorado (Inia geoffrensis) y el bufeo gris (Sotalia fluviatilis). Elizabeth, bióloga con una maestría en la Universidad de Exeter, Gran Bretaña, estudia desde hace cuatro años a las dos especies. Su trabajo con los pescadores en Yarinacocha e Iquitos ha sido fundamental para obtener los primeros datos científicos sobre el estado de conservación de estas dos especies carismáticas, pero lamentablemente poco estudiadas.

4:30 p.m.

La información recogida por Pro Delphinus, acota José Luis Mena, ha sido fundamental para elaborar la propuesta del “Plan Nacional para la conservación de delfines de rio y manatí amazónico” que ha preparado el Ministerio de la Producción con el objetivo de aprobar lo más pronto posible la legislación que salvaguarde a nuestros delfines continentales.

Miércoles 21 de junio,
9:00 a.m.

El Wachito I levó anclas un poco antes de las nueve de la mañana. El día amaneció nublado, los reportes sobre el clima no han sido muy auspiciosos para hoy. A cruzar los dedos, si llueve o la

neblina se vuelve más densa va a ser imposible observar delfines. Eliana Alfaro y Andrea Pásara de Pro Delphinus y José Luis de WWF Perú se colocan en sus puestos en el techo de metal de nuestra embarcación, en proa, mientras que Clara Ortiz y Eduardo Segura se ubican en popa. Elizabeth es la encargada de anotar los datos que van recogiendo y coordinar el trabajo de todos.

9:15 a.m.

Denis Panashe, indígena quechua de la comunidad de Wayko, en Lamas y dirigente de una de las federaciones indígenas más importantes de la región vuelve a referirnos que hasta hace diez años era posible ver bufeos dando saltos entre los botes de los pescadores del muelle de Yurimaguas. Los estudios de Pro Delphinus confirman que el crecimiento desmedido de la pesca con redes en los ríos amazónicos está diezmando a ambas especies.

10:52 a.m.

¡Delfines a la vista! El equipo saltó en un solo pie, divisamos en proa a un delfín o bufeo gris dando brincos muy cerca de una de las orillas del río Huallaga. ¡Qué emoción! Los bufeos grises son más pequeños que los colorados, habitan los ríos y cochas de la Amazonia peruana, el sudeste de Colombia y el este de Ecuador, son verdaderamente lo máximo: robustos, ágiles y saltarines. Ese día nos contaron que, según las creencias de los amazónicos, los bufeos sienten una atracción desmedida por las mujeres embarazadas.

11:26 a.m.

¡Bufeo colorado a estribor! En popa registramos al primer ejemplar de bufeo rosado de la jornada. Se trata de un individuo solitario, robusto y en muy buenas formas. Los bufeos colorados son bastante grandes, pueden llegar a medir hasta 270 cm. de largo y pesar 185 kg. Son expertos nadadores, su anatomía, perfectamente adaptada a los ríos amazónicos, se lo permite. Para ellos ni siquiera las presas que se esconden entre el follaje del bosque inundado se salvan; a diferencia de los marinos, las vértebras cervicales del delfín rosado no están fusionadas entre sí, lo que les permite flexionar el cuello en un ángulo de 90 grados y, por tanto, maniobrar entre los árboles cuando el bosque se inunda en las temporadas de lluvia. ¡Fantástico!

11:30 a.m.

El Wachito I se detiene en las proximidades del recién inaugurado Puerto Internacional de Yurimaguas, una construcción muy moderna que cuando empiece a operar como está previsto generará un tráfico muy grande de embarcaciones, otro de los factores que han motivado el descenso poblacional de la especie. Elizabeth Campbell aprovecha el momento para explicar que, en comparación con las poblaciones de delfines marinos, las condiciones de vida de los acuáticos son mucho más difíciles. “Los ríos de la vertiente oriental de nuestro continente son avenidas, nos cuenta, por donde se movilizan grandes embarcaciones. El hábitat de los bufeos colorados y grises del Perú viene siendo testigo de una acelerada explosión demográfica, estamos invadiendo su territorio sin darnos cuenta”.

12:10 pm

Seguimos navegando por el Huallaga, el equipo viene reportando la presencia de individuos de ambas especies. Los investigadores de Pro Delphinus y WWF Perú se ponen de acuerdo para tomar la primera muestra de agua que deberán llevar a Lima para los análisis de ADN previstos. José Luis Mena no puede ocultar la emoción que le produce esta primera colecta de ADN en un río amazónico. Los resultados de los análisis que se deberán hacer en Francia determinarán con total rigurosidad científica la presencia de los vertebrados que habitan los lugares donde se hizo la muestra. La primera muestra se recogió en las cercanías de una playa de arena donde nos detuvimos.

12:25 p.m. Los científicos llaman ADN ambiental, nos va contando José Luis, al que se puede extraer de muestras de agua, de los suelos o de cualquier resto orgánico. Increíble, todos los organismos vivos, independientemente de su tamaño, forma de vida o sistema ecológico al que pertenezcan, dejan huellas de ADN en su entorno que son rescatadas con esta herramienta que está revolucionando la ciencia. Mena concluye diciendo que es la primera muestra de ADN ambiental que se hace en un sistema acuático por WWF Perú.

12:50 p.m.

Danilo Ruiz, el capitán del Wachito I, da órdenes a su tripulación para detenernos. Es hora de almorzar. Danilo, natural de Yurimaguas recorre los ríos de la cuenca del Marañón desde niño, lo escuchamos decir: “Siempre han existido bufeos en estos ríos, pero donde más hay es en los “encuentros”, en las zonas donde los grandes ríos reciben las aguas de sus tributarios, allí cazan estos bandidos”.

2:00 p.m.

Volvemos a navegar. Los investigadores de Pro Delphinus y WWF Perú han vuelto a sus puestos. Pro Delphinus es una organización científica peruana fundada en 1995 con el objetivo de promover la conservación de los ecosistemas marinos. WWF Perú es una de las organizaciones ambientalistas más grandes del mundo con más de 50 años trabajando en la conservación de ecosistemas y especies.

3:20 p.m.

Nos cruzamos con una gigantesca embarcación petrolera, un verdadero buque tanque repleto de combustible. Impresionante, si uno de esos colosos se viniera a pique la devastación sería inmensa. Nuestro capitán nos recuerda que aguas abajo, cuando el Huallaga se junte con el Marañón, conoceremos la zona afectada por los derrames de petróleo del año pasado. “Es necesario que el plan de acción que está trabajando PRODUCE incorpore todas las amenazas que se ciernen sobre las dos especies, acota José Luis Mena, de WWF Perú, sobre todo aquellas que tienen que ver con las proyectadas represas que se construirán en el río Marañón”.

3:55 pm

En Shishinahua, una pequeña localidad sobre el río Huallaga, nos topamos con cinco delfines rosados nadando a sus anchas donde se arremolinan las aguas que bajan por una quebrada. Elizabeth, Eduardo, Clara y José Luis han salido de nuevo en el bote auxiliar a recoger muestras de agua para los análisis de ADN en el ambiente acuático. Los bufeos amazónicos se comunican como los oceánicos a través de un complicado lenguaje que los científicos llaman ecolocalización, capacidad de algunas especies que les permite la identificación de formas, lugar y tamaño de objetos al emitir ondas sonoras. Proceso igual de importante para atrapar su alimento que consta de muchas especies de peces amazónicos. La dieta alimenticia de las dos especies de bufeos que tenemos se compone de 56 especies de peces amazónicos, ¡qué apetito tan gourmet!

5:55 p.m.

Se va agotando el día. Una garza cuca (Ardea cocoi) recoge con su poderoso pico un pez que intenta zafarse como puede. Eduardo Segura, el miembro más joven del equipo de Pro Delphinus, comenta que ha visto muchas garzas en los lugares por donde vienen avistando bufeos. Buen apunte. José Luis Mena, que es experto en mamíferos sabe mucho de aves, nos va señalando las que vamos viendo. Por allí un martín pescador, más allá un rayador, en lo alto las bandadas de gaviotines, a babor la presencia de golondrinas y, pronto, la llegada de los murciélagos nocturnos. Una verdadera fiesta para los sentidos.

6:05 p.m.

Aunque el día mejoró bastante, a esta hora el frío arrecia; cinco bufeos grises dando aparatosos saltos a estribor se despiden, pareciera, de nosotros. A las siete en punto habremos de acoderar en alguna playa para pasar la noche. El café y los sanguchitos de doña Gloria, la atenta cocinera del Wachito I, nos esperan.

Jueves 22 de junio,
7:00 a.m.


Qué físico, los chicos de Pro Delphinus y WWF Perú son un reloj, a las siete en punto lograron que el capitán del Wachito I y su tripulación pusieran en marcha la moto nave. Ayer, 21 de junio, fue el día más frío del año en la Amazonia y en el resto del Perú, el solsticio de invierno en el Hemisferio Sur. Anoche tuvimos que dejar nuestras hamacas en cubierta para refugiarnos en nuestros camarotes.

7:50 a.m.

En el caño Naranjal, el equipo reporta la presencia de un bufeo gris y su cría. Aprovechamos el momento para recoger la cuarta muestra de agua. Pese a lo que se piensa los delfines de río están lejanamente relacionados con los delfines del mar pues pertenecen a familias diferentes. Los delfines oceánicos pertenecen a la familia Delphinidae, mientras que los delfines de río pertenecen a la familia Platanistoidea.

8:10 a.m.

El tiempo mejoró, qué bueno, los reportes que van recogiendo los investigadores dan cuenta de la presencia de más bufeos en este sector del Huallaga, nos vamos aproximando a su encuentro con el portentoso Marañón.

12:00 p.m.

Llegamos a Lagunas, el pueblo más grande de los que hemos visto hasta ahora. Lamentablemente la población se encuentra en huelga contra el alcalde. Aun así, nos detenemos un momento para dejar afiches y material sobre las especies que hemos venido a estudiar. Lo fundamental para proteger a los delfines amazónicos es el involucramiento y compromiso de la gente. A pesar que las poblaciones ribereñas se vinculan muy bien con las dos especies, las evidencias indican que todavía son cazados para utilizar sus dientes y genitales para la buena suerte y los afrodisiacos.

3:00 p.m.

A poco de volver del almuerzo arribamos al pueblo de Esperanza, sobre el río Aypena, un tributario del Huallaga de aguas negras. José Luis Mena nos explica que “los ríos de aguas negras adquieren esa tonalidad oscura debido a la presencia de materia orgánica y mineral en sus aguas de grandes volúmenes”. Resulta curioso observar desde el Wachito I cómo las aguas limpísimas del río Aypena demoran en disolverse en las barrosas corrientes del Huallaga. El sabio Raimondi pasó por este lugar a mediados del siglo XIX y se asombró de la belleza y buen cauce de este río.

3:04 p.m.

Mientras nos dirigimos a recoger nuevas muestras de agua, el resto de los “habitantes” del Wachito I subieron al puesto de observación para ver qué les deparaba la suerte. Sebastián Castañeda, fotógrafo oficial de la expedición, nos avisa de la llegada de un grupo de bufeos grises. El espectáculo es alucinante, seis delfines de esa coloración saltan y saltan justamente donde las aguas de los dos ríos chocan para mezclarse. Una embarcación piloteada por un niño se dirige en esa dirección sin ningún fin aparente. Los bufeos grises son más pequeños que los rosados. Son idénticos a los que vemos en las playas de Lima o el resto del litoral.

3:05 p.m.

¡Un bufeo gris da un salto mortal logrando sacar prácticamente todo su cuerpo del río!, ¡Qué fantástico!

3:07 p.m.

Como si se hubieran puesto de acuerdo empiezan a llegar los bufeos rosados o colorados como también se los llama en la selva del Perú. Uno, dos, tres, cuatro, cinco y seguimos contando. El niño de la piragua de hace unos minutos se acerca a nuestra embarcación para transportarnos donde los bufeos. Nos subimos a su botecito sabiendo que no debemos aproximarnos tanto para no perturbarlos. Los delfines rosados tienen una distribución mayor

que la de los grises, se los puede encontrar en los cuerpos de agua de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela y Guyana.

3:25 p.m.

Debemos abandonar este paraíso, contra nuestros deseos tenemos que dejar esta fiesta sin igual, qué pena. Nos queda el consuelo de haber grabado para siempre en nuestra memoria el espectáculo que hemos visto, ¡qué suerte la nuestra! ¡Nos llevamos el premio mayor!

5:10 p.m.

El Huallaga se tropieza, por fin, con el Marañón, un gigante que viene arrastrando una gigantesca palizada desde el occidente del Perú. El punto de encuentro de ambos ríos es impresionante, difícil de definir, aguas color chocolate rodeadas de un bosque eternamente verde. Desde ahora el Marañón habrá de seguir su ruta en solitario, recibiendo los afluentes de otros ríos hasta tropezarse con el Ucayali y formar, a la altura de la localidad de Nauta, el río Amazonas. El Wachito I debe girar en dirección opuesta, rumbo al territorio habitado por los awajún del departamento de Amazonas.

5:12 p.m.

Un grupo de delfines rosados nos dan la bienvenida. Una madre con su cría nadan al lado nuestro

7:00 p.m.

El Wachito I detiene su marcha en un caserío del Marañón. El día ha sido fabuloso, el registro de bufeos ha sido un éxito. Desde ahora el avistamiento de delfines va a ser más complicado debido al tamaño del río.

Viernes 23 de junio,
7:00 a.m.


Hoy es nuestro último día de navegación. Observamos el río, debe medir ahora cuatrocientos, tal vez quinientos metros de orilla a orilla. En la noche de ayer el equipo de Pro Delphinus nos contó que no existen estimados cuantitativos sobre la abundancia relativa de los bufeos amazónicos; por tanto, resulta imposible calcular su población total. Se sabe, eso sí, que sus poblaciones están disminuyendo. Grave. En Perú, según las encuestas realizadas a pescadores durante la investigación de Elizabeth Campbell en Yarinacochas, es el delfín rosado el que sufre mayores amenazas. Inia geoffrensis, recordemos que ese es su nombre científico, es preferido como carnada para la pesca de grandes bagres en Requena, Caballococha y Bagazán, en Loreto y Callería, en Ucayali, lugares de gran despliegue pesquero.

11:55 a.m.

La jornada no ha sido tan buena como la anterior. Nos detenemos en el centro poblado de Ungumayo, distrito de Pastaza, provincia del Datem del Marañón, Loreto. Hay revuelo en el punto donde acoderan los botes y demás embarcaciones. Un grupo de pescadores acomoda en unas cajas de madera muy grandes el fruto de su pesca. José Luis Mena calcula que cada una de las cajas contiene trescientos kilos de pescado y hay doce esperando el transporte que deberá llevarlas al mercado de Yurimaguas. Mena pregunta a los pescadores si es común ver bufeos en este sector del Marañón: “Hay tantísimos, señor, responde uno de los hombres de río, se les ve por todas partes, también hay vaca marina, aquí las llamamos cayo-cayo”. Se refieren, sin duda, a manatí (Trichechus inunguis), otro de los mamíferos amenazados por la construcción de represas y las pesquerías no reguladas.

11:57 a.m.

Tomamos nota de los peces que han obtenido del río los pescadores de Ungumayo: bagres, motas, corvinas, doncellas, boquichicos, carachamas, palometas, arahuanas, gamitanas, maparates, lisas. Es evidente que la construcción de represas proyectadas para el Marañón, tres de ellas en la cuenca baja, afectarían tremendamente la vida de estas especies. Como nos explican los científicos que participan de esta expedición, dentro de la gran variedad de peces que existen en la Amazonia –se calcula que son más de 3,500 especies-, son los migratorios los más importantes en términos ecológicos y económicos dado que forman parte fundamental de la dieta del poblador local. Las represas afectarían severamente sus desplazamientos impidiendo la migración reproductiva.

12:10 p.m.

Volvemos a navegar no sin antes divisar un ejemplar de bufeo colorado. Las dos especies de delfines de río dependen de las aguas prístinas y de la abundancia de peces, por lo tanto, son importantes indicadores de la salud en los cuerpos de agua donde viven.

12:40 p.m.

El calor es infernal a esta hora del día, los expedicionarios lucen agotados, pero siguen en sus puestos de avistamiento y registro. Nos detenemos para almorzar y seguir nuestra ruta, debemos llegar esta noche a San Lorenzo, el destino final de este viaje de investigación.

3:55 p.m.

Llegamos al centro poblado Industrial, en la desembocadura del río Pastaza, una localidad de poco más de veinte casas, algunas de ellas sobre palafitos, señal evidente del aumento del nivel de las aguas en temporada lluviosa. El Pastaza es un río de aguas negras que hace las veces de inmenso espejo. Nos adentramos un momento en su cauce, el paisaje es sobrecogedor. El equipo vuelve a tomar muestras de agua para su posterior evaluación. Registramos presencia de bufeo colorado. Cabe destacar que los bufeos rosados al nacer son grises y al crecer pueden permanecer de ese color o volverse rosados. Se vuelven más rosados en la medida que más actividad realizan. ¡Impresionante! Mientras más hiperactivos son, más rosados se ponen.

9:45 p.m.

Después de dar un paseíto por la plaza principal de San Lorenzo volvemos al Wachito I para descansar. Mañana habrá que abandonar a las cinco de la mañana nuestra cálida casita flotante para volver a Lima. Nos espera una larga jornada de retorno, vamos a tomar un rápido que nos devolverá a Yurimaguas en nueve horas.

Sábado 24 de junio, Tarapoto,
6:00 p.m.


Hemos llegado después de un largo navegar a Tarapoto. De Yurimaguas tuvimos que ascender por la maravillosa Área de Conservación Regional Cordillera Escalera para llegar a esta linda ciudad. La población festeja con algarabía el Día de San Juan, la fiesta cumbre de la Amazonia peruana. Los participantes de la Expedición Marañón 2017 nos vamos despidiendo, el trabajo nos ha parecido el mejor y los maravillosos recuerdos de nuestros simpáticos amigos, Inia geoffrensis y Sotalia fluviatilis, los guardaremos para siempre. Y estaremos atentos a su adecuada protección. Lo necesitan. En los próximos días, Pro Delphinus y WWF Perú nos

contarán cuál es la población de bufeos que se estima para este sector de la Amazonia peruana. Y dentro de dos meses, llegarán de Francia los resultados del ADN ambiental. ¡Qué emoción!

 
Expedición Marañón 2017
Los biólogos Elizabeth Campbell de Pro Delphinus y José Luis Mena, Director de Ciencias de WWF Perú, les explican a los reporteros que nos acompañaron sobre los alcances de la expedición.
© Sebastián Castañeda / WWF Perú Enlarge
Expedición Marañón 2017
Embarcación Wachito I
© Sebastián Castañeda / WWF Perú Enlarge
Expedición Marañón
Seguimos navegando por el Huallaga, el equipo viene reportando la presencia de individuos de ambas especies.
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Expedición Marañón 2017
Los científicos contabilizan el número de delfines que han observado en el camino.
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Expedición Marañón 2017
Una garza cuca recoge con su poderoso pico un pez que intenta zafarse como puede.
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Expedición Marañón 2017
Llegamos a Lagunas, el pueblo más grande de los que hemos visto hasta ahora.
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