Gestionando bosques para el futuro | WWF

Gestionando bosques para el futuro



Una visita a una concesión maderera certificada ilustra los beneficios para las personas y la naturaleza. 
 Cuando un árbol cae, genera el sonido de un trueno.

Existe un estruendo eléctrico inicial, seguido por una ola de crujidos y chirridos hasta el golpe final cuando el árbol finalmente cae al suelo. A diferencia del trueno, la iluminación repentina es posterior al sonido, conforme la luz solar inunda todo a través de la nueva apertura en la bóveda del bosque.

Una tormenta sin final, el estruendo de grandes árboles al caer puede oírse a cada hora y cada día en los bosques de la Amazonía peruana. Sin embargo, algunas compañías están tomando medidas para asegurar que los bosques superen la tormenta y continúen brindando tanto madera como hábitat para las futuras generaciones.

Al 2011, más de 700,000 hectáreas de bosque peruano han sido certificadas siguiendo las normas sociales y ambientales del Consejo de Manejo forestal (FSC por sus siglas en inglés), aproximadamente 90% de ese total alcanzado con apoyo de WWF.

El Grupo Maderacre gestiona alrededor de 50,000 hectáreas de bosque certificado por el FSC. “Uno de nuestros objetivos desde el inicio fue la sostenibilidad ambiental” dice Nelson Kroll, gerente forestal de Maderacre. “Sin embargo, como compañía, nos dimos cuenta que no podíamos avanzar solos. WWF nos ayudó desde un inicio con nuestro primer plan de gestión forestal y evaluación de biodiversidad. Esto es parte de nuestro compromiso para invertir en el futuro”

La región peruana de Madre de Dios, donde opera Maderacre, ocupa la esquina sureste del país y comparte fronteras con Brasil y Bolivia. Con aproximadamente 100,000 personas, es una de las regiones menos pobladas en el país y hogar de ecosistemas forestales y fluviales dinámicos. No obstante, también es la región con el más alto nivel de inmigración y no existe un plan sobre cómo usar y proteger los recursos naturales valiosos de la región. El mismo terreno puede ser designado para la agricultura, producción forestal, minería, extracción de caucho / shiringa, cosecha de castaña o conservación, dependiendo en qué mapa se mire.

Dada la falta de claridad en las regulaciones, el compromiso de Maderacre con las normas del FSC resulta aún más importante. Existen normas y estándares nacionales para el trabajo y para la actividad forestal, pero los recursos humanos, el apoyo logístico, y la voluntad política y de equipamiento para implementarlos es frecuentemente escasa en esta remota área. Algunas compañías se aprovechan de estos vacíos para maximizar ganancias a corto plazo. El resultado es malo para los bosques, la vida silvestre y la gente. A través del fortalecimiento de capacidades WWF está contribuyendo a mejorar el conocimiento y cumplimiento de la reglamentación forestal.

“Queremos que en el futuro las cosas sean como hoy. Somos cuidadosos. Dejamos los árboles que producen mayor cantidad de semillas, tan solo cortamos ciertas especies y cortamos los árboles lo más próximo posible al suelo para maximizar la madera que obtenemos de cada árbol” dice Percy Monteblanco Guerra, líder de un equipo maderero en Maderacre.

No siempre fue así. “Antes de la certificación, no había plan. Simplemente cortábamos árboles aleatoriamente. Ahora sabemos exactamente qué árboles podemos tomar. Además existe una prohibición total de cazar en la concesión” dice Monteblanco.

(En otra concesión, WWF lleva a cabo una investigación con la ayuda de jaguares y pumas con radio-collares, demostrando que los bosques bien gestionados aún pueden ser hábitats saludables para los primeros depredadores y otras especies sensibles.)

Aunque la tala siempre será dura labor física, los hombres de Maderacre disfrutan de muchas más comodidades y beneficios que los trabajadores en concesiones no certificadas. Además de un salario digno y tiempo libre regular, el campo donde viven por seis meses está equipado con servicios higiénicos, duchas y cuenta con un cocinero. (Otros campamentos pueden ser poco más que una lona atada a 2 árboles.)

Según Monteblanco, esta inversión en el bienestar del personal tiene mucho sentido para el negocio. “Muchas otras compañías tienen alta rotación porque su personal no es bien tratado. Capacitar a alguien toma tiempo. Tan solo tenemos dos personas nuevas en el equipo este año, la mayoría de los hombres han estado aquí por años”.

Monteblanco, por su parte, espera quedarse en Maderacre. “Me gustaría capacitar a otros en el campo. Todo lo que estamos haciendo es para la siguiente generación, por lo que sería genial enseñarle al siguiente grupo cómo conservar nuestros bosques” dice Monteblanco.
 
	© WWF / Dado Galdieri
 Wilder Urquia, operador de motosierra siente un árbol de shihuahuaco, dentro de la concesión certificada FSC de Maderacre en Iñapari, Perú
 
	© WWF / Dado Galdieri
Certificación Forestal, avanzando en la conservación de nuestros bosques
© WWF / Dado Galdieri
Etiqueta de control que describe el tipo y la ubicación de cada árbol aprovechado, por lo que el registro se puede supervisar y proteger los árboles que aún están en pie.

 
	© WWF / Dado Galdieri
Gerente de campo de los operadores de motosierra Percy Monteblanco Guerra vela por el bienestar de los trabajadores, la vida silvestre y los árboles en la certificación FSC Maderacre, en Iñapari, Perú.