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¿Qué significa que el mundo deba apostarle a un objetivo de naturaleza positiva para 2030?

Actualmente, expertos de los países y organizaciones están negociando el Marco Global de Biodiversidad Post 2020 para enfrentar la crisis de pérdida de biodiversidad; incluir un objetivo de este tipo plantearía una misión clara para la humanidad.


Para revertir la pérdida de biodiversidad, los países se comprometieron a construir el Marco Global de Biodiversidad Post 2020. ©Luis Barreto.

El planeta vive una grave crisis de pérdida de biodiversidad que está poniendo en riesgo la salud de la naturaleza y, por ende, de las personas que dependemos de ella. Para enfrentar esta amenaza, gobiernos del mundo entero con el apoyo de organizaciones de la sociedad civil y otros actores clave, como las comunidades locales, están acordando una hoja de ruta de aquí a 2030 para garantizar que la naturaleza sobreviva.

La última ronda de negociaciones de este plan, conocido como Marco Global de Biodiversidad 2020, están teniendo lugar del 21 al 26 de junio en Nairobi, Kenia. Allí todos los países deberían apostarle a un objetivo de naturaleza positiva para 2030, pero ¿qué significa esto? 
 
En el pasado, el mundo se ha comprometido con metas para detener la pérdida de biodiversidad, que avanza a ritmos peligrosos. El último plan que se construyó en este sentido fue el Plan Estratégico de Biodiversidad y sus Metas Aichi, que tuvieron vigencia del 2011 al 2020 y cuyo cumplimiento fue muy difícil de medir. Al finalizar ese periodo, se llegó a la conclusión de que no se alcanzó completamente ninguno de los 20 objetivos, aunque seis se cumplieron parcialmente. Por ello, el mundo empezó la nueva década con grandes retos que enfrentar si quiere frenar la crisis de biodiversidad.   
 
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Para guiar la acción en la década de 2021-2030, los países se comprometieron a construir un nuevo plan, cuya adopción se ha visto retrasada dos años por cuenta de la pandemia. Sin embargo, se espera que para finales de este año todos los países Parte del Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB) se reúnan para adoptar lo que se ha negociado, en la Conferencia de las Partes (COP15).   
 
En el encuentro en Kenia, se espera que aborden e incluyan en el plan los temas pendientes que son claves para garantizar que, a finales de 2030, la crisis de pérdida de biodiversidad se haya frenado, tales como la financiación adecuada y suficiente; un marco de implementación claro, y los mecanismos para desincentivar los subsidios peligrosos a la agricultura insostenible, entre otros. Hasta el momento, varias organizaciones, incluida WWF, han advertido que el borrador del Marco aún no es lo suficientemente ambicioso para alcanzar esta meta y, en ese sentido, uno de los principales llamados de WWF es a incluir un objetivo de naturaleza positiva para 2030.   
 

¿Qué es un objetivo de naturaleza positiva para 2030?   

 
Se plantea que, desde ya, el mundo detenga y revierta la pérdida de biodiversidad, asegurándose que para 2030 la naturaleza esté en camino de recuperarse de manera visible y medible a partir de la mejora de la salud, la abundancia, la diversidad y la resiliencia de las especies, poblaciones y los ecosistemas. De ahí su nombre “naturaleza positiva”, puesto que para 2030 el mundo deberá tener más naturaleza de la que tiene actualmente.   
 
El objetivo tendría como línea base el estado de las especies y ecosistemas en 2020 y le apuntaría a que, para 2050, la naturaleza se haya recuperado totalmente y las personas vivamos en armonía con el mundo natural, tal como lo plantea la visión de la CDB.  
 

¿Por qué es importante?    

 
Todo plan estratégico debe contar con un objetivo general que guie las metas específicas y la implementación de las medidas y acciones planteadas. El objetivo de naturaleza positiva para 2030 podría establecer la dirección del Marco Global de Biodiversidad Post 2020, además fijaría una meta inspiradora que llame al impulso político y social. 
 
De igual manera, un objetivo en este sentido plantearía hitos claves y medibles de aquí a 2050 que impulsarían la acción de las diferentes partes involucradas. Por estas razones, WWF llama a los gobiernos negociadores a asumir este objetivo como la misión del Marco Global Post 2020.    
 
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Además, vale la pena mencionar que algunos Estados ya se han comprometido a detener y revertir la pérdida de biodiversidad para 2030 en el marco de otros anuncios y declaraciones internacionales. Entre ellos se encuentran el Compromiso de los Líderes por la Naturaleza, la Declaración Conjunta de la Coalición en la PreCOP de la CDB, el Pacto por la Naturaleza del G7, el Comunicado de Líderes del G20, la Declaración de Kunming y la Resolución 116 del Congreso Mundial de la Naturaleza de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) de 2021.  
 

¿Es posible medir el objetivo de naturaleza positiva?   

 
Algunos de los comentarios acerca de este objetivo es que es muy difícil medirlo. Sin embargo, sí existen indicadores que nos señalan el estado de la naturaleza y que nos ayudarían a determinar si efectivamente estamos en camino de cumplir el objetivo de naturaleza positiva para 2030. Uno de ellos es el Índice Planeta Vivo que evalúa la Sociedad Zoológica de Londres en colaboración con WWF y, a partir del cual, bianualmente se publica el Informe Planeta Vivo, un diagnóstico del estado de las especies en el mundo.  
 
El Índice Planeta Vivo hace un seguimiento de la abundancia de las casi 21.000 poblaciones de mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios en todo el planeta, a partir del análisis de datos de poblaciones silvestres, y recoge estas tendencias poblacionales para calcular sus cambios porcentuales medios en términos de abundancia desde 1970. El último Informe Planeta Vivo, publicado en septiembre de 2020, reveló datos alarmantes: a nivel global, el tamaño de las poblaciones de mamíferos, aves, peces, anfibios y reptiles ha experimentado una disminución promedio del 68% en los últimos 50 años. Cifra que, en Latinoamérica y el Caribe, alcanza el 94%.   
El mundo necesita un objetivo de naturaleza positiva a 2030 para guiar la acción en esta década.
El planeta vive una grave crisis de pérdida de biodiversidad que está poniendo en riesgo la salud de la naturaleza y las personas.

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